Cine Victoria

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Función estelar

La inauguración del Teatro Victoria de Curicó marcó la historia de esta sala llena de símbolos para los curicanos. Fechada originalmente el 1 de diciembre de 1928, la ceremonia tuvo que ser suspendida por el terremoto de ese día. El 1 de enero de 1929, a pocos meses de la debacle económica mundial, el edificio ubicado en calle Yungay, entre Prat y Merced, abrió su mampara.

Los primeros días

La función inaugural del Victoria tuvo en matiné el corto italiano “La silla del diablo”, (“La sedia del diavolo”, de 1912); mientras que en especial y noche fue el turno de “El hombre sin brazos” (“The unknown”, 1927), del director Tod Browning, con Lon Chaney y Joan Crawford, en los protagónicos. Este último filme pertenece al género del terror en blanco y negro, tributario del expresionismo alemán, pero fabricado en Hollywood.


El jueves 3 de enero de 1929, los curicanos que fueron al cine conocieron a Mae Murray en “Una mujer moderna” (“Altars of desire”), una comedia romántica de corte clásico. El sábado 19 del mismo mes se publicita en el diario local “el primer estreno cómico”. Se trataba de “Detrás de la cruz, el diablo”, de W.C. Fields. El sábado 5 de enero se registra el debut de espectáculos en vivo con la presentación de la compañía de Alejandro Flores, actor y director que encabezaba el mayor elenco de la época.


“Ya sabemos dónde poder ir a entretener el hastío de estas interminables horas de verano, monótonas por lo iguales y lo desoladoramente tristes”, escribía el cronista Montemar en el diario La Prensa del 13 de enero del año inaugural.

Para grandes y chicos

Los altibajos programáticos se debieron al afán de captar el gran público, por lo que la cartelera reunía temáticas y expresiones eclécticas. Dick Powell, Mirna Loy y Clark Gable fueron estrellas que llegaron a Curicó en la pantalla grande. El 15 de marzo de 1939 retornaron los espectáculos en vivo con otra rareza. “El Fakir Blanco”. La reseña del diario La Prensa: “Es un mago que se ríe de la muerte en varios de sus espectaculares números. Los médicos podrán presenciar y controlar todos sus experimentos. Sus ojos quedarán atónitos viendo este grandioso espectáculo que fue aplaudido por todos los públicos de Europa”.

Los experimentos en cuestión eran, por ejemplo, “introducir un plomo derretido a 500 grados de calor en la boca y hierro a rojo vivo en la lengua son números corrientes para el Fakir Blanco. Son pruebas ejecutadas con toda limpieza y arte”.

El sábado 9 de abril de 1949 marca otro hito en la historia del Victoria: la presentación de la revista Burlesque. Su descripción en La Prensa: “El espectáculo sensación de Santiago. Las más esculturales mujeres del género frívolo. Música, alegría y arte. Espectáculo sólo para personas de criterio maduro”. La audiencia experimentaba con otro nivel de expresión. La inocencia daba paso a la curiosidad. El espectador curicano disfrutaba de su plena adolescencia.

El Victoria logró supremacía hasta fines de la década de 1970 cuando comenzó a caer abatido por la televisión, los videoclubes, la televisión por cable, la mala programación, que se inclinó por éxitos de taquilla sin miramientos artísticos y estilísticos, y el desinterés de los propietarios desafectados de la iconografía construida a través del siglo 20. Con actividades esporádicas hasta fines del año pasado, el sismo del 27 de febrero volvió a poner en debate el destino del inmueble.


Datos y detalles

La construcción del Victoria se identifica como un producto del esfuerzo local, curicano. Desde el emprendimiento de sus diseñadores y financistas –la sociedad Pesse, Giaconi y Ravanal-, hasta cuidados detalles, como entregarle la responsabilidad de fabricar las butacas a las extintas empresas curicanas Mueblería Buenos Aires y Fundición La Vasconia. El proyecto incluyó la decoración interior y el diseño del vitral frontal a cargo del escultor y pintor Fernando Thauby.

El prodigio tecnológico que usaba la misma cantidad de energía eléctrica que ocupaba toda la ciudad se nutría de material artístico externo, esto es santiaguino, argentino, mexicano y sobre todo hollywoodense. El cine se mezcló con otras manifestaciones revisteriles y espectáculos en vivo, siguiendo la tendencia imperante a nivel nacional.


Según el título de dominio, el inmueble tiene 970 metros cuadrados y un subterráneo de 178 metros cuadrados. La capacidad original fue de 800 espectadores repartidos en los tres niveles, galería, balcón y platea.


El 31 de Enero de 1994. las últimas películas exibidas fueron: Locademia de Pilotos II y Las Tortugas ninjas III.

Referencias

Extracto de una investigación de Fabián Llanca, estudiante de Magister en Arte mención Patrimonio, de la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso.

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