Fundación de Curicó

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La Ciudad de Curicó, conocida originalmente como Villa de San Jose de Buena Vista, tuvo su primera fundación el 9 de Octubre de 1743, pero sin embargo quedo establecido definitivamente el 10 de octubre de 1747. En un primer momento, su ubicación distaba de la posición actual, la cual se encuentra a 15 km al noreste del emplazamiento dado por los primeros españoles que a petición del Gobernador del Reino de Chile, Jose Manso de Velasco, encomendó a sus hombres en esta zona.

Previo a la fundación, el territorio de Curicó pertenecía en lo administrativo al partido de Maule, desde el Teno para el sur y desde este río para el norte al de Colchagua; en lo eclesiástico dependía por entero de la parroquia de San José de Toro o de Chimbarongo; de aquí viene el nombre de «San José de Curicó»

Contenido

Primera fundación 1743

Mapa de Curicó a 1743.

La primera fundación de Curicó la realizaría José Manso de Velasco el 9 de Octubre de 1743.

A su vuelta de un viaje que emprendió a Concepción para recibir a la escuadra española que venía a los mares de Chile, Manso de Velasco se hospedó en el convento de los franciscanos. Como ya tenía concebido su plan favorito de poblaciones, se fijó en esta aldea para levantar un pueblo que sirviera de punto de reunión a los indios diseminados por el campo e hiciera más efectiva y expedita la administración eclesiástica de las encomiendas del otro lado del Teno.

Los hacendados vecinos ofrecieron su cooperación. Manso de Velasco ordenó en 1743 la fundación de una villa con el nombre de San José de Buena Vista de Curicó, en tierras de don Lorenzo de Labra. Se llamó «de Buena Vista» por la hermosa perspectiva que presentaba la planicie baja de Curicó mirada desde los altos del camino de Teno. Pero tanto este nombre como el de San José, cayeron con el tiempo en desuso; se conservó en las piezas oficiales únicamente.

Acta de fundación

Acta de fundación de Curicó
Curicó, 9 de octubre de 1743
En Curicó, en nueve días de el mes de octubre de mil setecientos cuarenta y tres años. El señor don José Manso de Velasco, de el orden de Santiago, de el Consejo de su majestad, mariscal de campo de sus reales ejércitos, gobernador y capitán general de este reino y presidente de su Real Audiencia, etc. Dijo: que por cuanto desde su ingreso a este reno se ha dedicado a fundar y establecer en los partidos poblaciones de españoles para que congregados en ellas los que andan dispersos y viven distantes de las ciudades tengan educación y gobierno político y cristiano. Y habiendo llegado (aunque de paso) a este paraje, ha reconocido así por la gente que hay en él congregada como por la que habita en sus inmediaciones (que es mucha) ser a propósito para establecerse en él una población, a que también anhelan los que allí viven, como lo han manifestado en su pedimento, y los religiosos de el convento con el celo de la mayor honra y gloria de Dios, que en ella se interesan; motivo por el que habiendo el mismo tiemo hecho donación para este mismo fin de cinco cuadras de tierra doña Mónica Donoso y tras cinco conjuntas Pedro Nolasco Solorza, la aceptó en su nombre el corregidor don Juan Cornelio de Baeza, que lo es de este partido de Maule; y pasó su señoría incontinenti a tomar posesión en nombre de S.M., como consta de el testimonio que está por cabeza de estas diligencias. Por tanto, deseando concurrir a fin tan loable y encargado por el rey en diferentes reales cédulas; reduciéndolo a efecto debía de mandar que a honra y gloria de Dios Nuestro Señor y en nombre de S.M. se funde en este dicho territorio una población de españoles, y desde luego la erige y funda, interponiendo toda su autoridad y facultades, con el nombre y título de San José de Buena Vista, que es el nombre que hasta aquí ha tenido; y que el teniente de corregidor don Felix Donoso deslinde las diez cuadras donadas poniendo en ella linderos y mojones, y las distribuya por solares enteros, medios o cuartos entre aquellas personas que se quisieren venir a poblar sin gravamen ni pensión alguna, y sólo con la condición de que cada uno edifique su sitio y se traslade a él en el preciso tiempo de un año desde el día de la merced, procediendo en la graduación y asignación de sitio y número de varas con respecto a la esfera, mérito, necesidad y familia de cada uno, pero en la inteligencia de que en ningún acontecimiento ha de exceder de un solar entero y que todos hayan de concurrir a la apertura de la acequia y conducción del agua que viene del Guaico, a lo que también debe hacer que contribuyan los que están acimentados a la otra parte del estero, como que han de participar de el mismo beneficio; y que han de dar principio a la distribución de sitios (cuando) haya delineación de uno, de media cuadra en cuadro para la plaza, reservando en la frente de ella otra para la fábrica de la iglesia parroquial y casa de habitación del cura, y lo correspondiente para otra de el juez de la población y cárcel. Y hará delinear la traza de ella en forma de calles, practicando la misma diligencia con los que estan poblados de esta otra parte de el estero y los que en adelante se poblaren.
José Antonio Manso de Velasco, primer fundador de Curicó.
Y que por cuanto se considera tan numeroso el concurso de pobladores que no haya competente terreno en las diez cuadras donadas, mando que en este caso se extienda la población aun a las demás tierras contiguas, acimentándose en ellas los que quieran poblarse bajo de la condición de pagar al dueño de ellas lo equivalente al precio de cuarenta pesos por cuadra en cuadro, que es lo justo y a mayor a que tiene, y que esto se ejecute sin embargo de réplica ni contradicción de el dueño de la tierra, por ser este uno de los casos en que debe ser compelido a vender, entendiéndose esta regulación de cuarenta pesos para aquellos que se poblaren en el término de tres años corridos desde hoy, porque después (como es natural que tengan más subido precio) se habrán de componer con el dueño o tasar con distinto respecto. Y que para que llegue a noticia de todos, atento a estar aquí congregado todo el territorio, se haga notoria esta fundación, publicándose en forma de bando este auto, y quedando un tanto de él y de la escritura de donación en poder de el teniente de corregidor, para que lo ponga en su archivo, obrando a su continuación las diligencias de el deslinde, delineación, mercedes y demás incidentes al mejor establecimiento de la población. Y así lo proveyó, mandó y firmó su señoría en este papel común a falta de el sellado, en dicho día mes y año dichos.
Don José Manso. Licenciado Durán. Ante mí Juan Antonio Cherinos.
Publicación: En San José de Buena Vista, en diez días de el mes de octubre de mil setecientos cuarenta y tres años. Doy fe la necesaria en derecho que hoy dicho día como a las siete de la mañana se publicó el auto de la vuelta en la plazuela de el convento de Nuestra Señora de la Velilla, en concurso de mucha gente, y dicha publicación fue por voz de Juan, indio que hace oficio de pregonero; y fueron presentes a su publicación el comisario don Juan de Sepúlveda, don Mateo Verdugo y otras muchas personas, de que doy fe. Juan Antonio Cherinos, escribano público. [1]

Primeros vecinos

Se establecieron en la primera fundación los vecinos: Felix Donoso y familia, Pablo Labra y familia, Pedro Barrales y familia, José de Medina y familia, Fernando Baraona y familia, José de Reyes y familia, José Espina y familia, Julián Cruz y familia, Silverio Leyton y familia, Juan Cabello y familia, Norberto Barrera y familia, Lorenzo Canales y familia, Pedro Quezada y familia, Francisco Servela y familia, Francisco Olave y familia, Francisco Orna y familia, Mónica Donoso (viuda) y familia, Nicolás Solorza y familia, José Cruzat y familia, Antonio Canales y familia, Francisco Martínez Guarida y familia, Juan José Figueroa y familia, Juan Duarte y familia, Andrés de Cárcamo y familia, José Marchan y familia, Manuela Pérez y familia, Pedro Bobadilla y familia, Antonio Pichipin y familia, José Canales y familia, Antonio Moya y familia, Diego de Maturana y familia, Luisa Martínez y familia, Ramón de Araya y familia, Carlos Cruz y familia, Francisco Martínez Navarro y familia, Dionisio Martínez y familia, Micaela González (viuda) y familia, Agustín Martínez Navarro y familia, Francisco Martínez Navarro y familia, José Martínez y familia, Vicente Quinteros y familia, Manuel de Olaso y familia, Felis Cubillos (viuda) y familia, José Gutiérrez y familia, Ana Vergara (viuda) y familia, Teresa Guajardo y familia, Pedro Nolasco Solorza y familia, Lucas de Oliva y familia, Agustín Ruz y familia, Nicolás Farías y familia y Juan Navarrete y familia.

Se les asignó solar pero no aparecieron con materiales los vecinos: Andrés de Quezada, Juan Francisco de Quezada, Lucas Chaparro, Pedro Guajardo, Domingo Gutiérrez y José González.[2]

Distribución de solares

Según Mujica de la Fuente, se distribuyeron solares a los vecinos

Además, participaron en la fundación, aunque sin solares por contar con propiedades cercanas al lugar

Condiciones adversas

Con el pasar del tiempo se verificaría que la ubicación elegida no entregaba las condiciones de habitabilidad requeridas para levantar una ciudad. Se erigieron casas pero las condiciones de vida eran notoriamente precarias, lo que incidió en que la ciudad no aumentara en su población y que muchos solares demarcados ni siquiera fueran utilizados. Se mantendría como una parada para los viajeros y conductores de bestias de carga. El sitio en que se había delineado la primera ciudad, entre los riachuelos del Pasillo y Quetequete, se hallaba a un nivel inferior a los de éstos y, por consiguiente, expuesto a sus derrames y a los de los canales que alimentaban, los primeros que se labraron en la planicie de Curicó. En resumen, el lugar era bajo y húmedo. Careciendo, pues, de buenas condiciones higiénicas.

Segunda fundación 1747

La segunda fundación tiene fecha el 10 de octubre de 1747 en virtud de un auto expedido por don Domingo Ortiz de Rozas.

El sucesor de Manso de Velasco, Domingo Ortiz de Rozas en noviembre de 1746 pasó por Curicó en compañía del oidor de la Real Audiencia, José Clemente de Traslaviña, en viaje al sur, adonde iba a celebrar un parlamento con los indios araucanos. Desde que conoció la población se convenció de las malas condiciones de su ubicación y, en la imposibilidad de conseguir su saneamiento, se propuso trasladarla a otro local, a su vuelta del sur. A su regreso a Santiago en 1747 se detuvo en Curicó para visitar los sitios inmediatos a la villa y elegir el punto más adecuado para su traslación.

Optaría por un llano cubierto de un monte de espino que había al sureste de la primera villa y que se extendía al suroeste de un cerro aislado y un poco al norte de un riachuelo llamado en aquel entonces «Pumaitén» (golondrina) y más tarde «Guaiquillo», diminutivo de guai, «vuelta», y co, «agua». Pertenecía ese terreno a un espacio demarcado que don Lorenzo de Labra había vendido a don Pedro de Barrales y a su esposa doña Ana Méndez. Se vio con éstos el presidente Ortiz, que tenían su casa a la orilla del estero en la finca y después de las diligencias de estilo, cedieron la porción necesaria para delinear la nueva población.

El plano de la villa no se trazó hasta la primavera siguiente, 10 de octubre de 1747.

Dependencia administrativa

Referencias

  1. Memoria Chilena. Fuentes para la historia urbana en el Reino de Chile, Tomo I, Academia Chilena de la Historia. Acta de fundación de Curicó. Documento n°184 P.272,273.
  2. Memoria Chilena. Fuentes para la historia urbana en el Reino de Chile, Tomo I, Academia Chilena de la Historia. Carta del superintendente de Curicó Felix Donoso al presidente de Chile informando sobre el estado de la villa y nómina de sus pobladores. Curicó, 21 de abril de 1744. Documento n°185, P.274, 275.
  3. Juan Mujica de la Fuente, Antigüedades Curicanas, 1943, P.150-154
  4. Historia de Curicó, Segunda Edición, Tomás Guevara Silva
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