Benito Rebolledo Correa

Benito Rebolledo Correa (Curicó, 3 de agosto de 1881 – Santiago, 29 de junio de 1964), pintor

Historia

De origen humilde, comenzó su carrera artística a los quince años luego de trasladarse a Santiago e interesarse por aprender las técnicas del afichismo y la pintura decorativa. En aquella época, formó parte de la Colonia Tolstoyana, grupo de artistas y obreros ilustrados de ideas políticas anárquicas que convivían y trabajaban en torno al tema realista social[1].

Antes de cumplir los dieciocho años ingresó a la Academia de Bellas Artes y tuvo como maestros a Pedro Lira, Juan Francisco González entre otros grandes genios de la pintura chilena.Un aporte importante a su estilo fue la influencia del pintor español Fernado Álvarez de Sotomayor, con quien tuvo clases de composición y colorido en la Academia de Bellas Artes, hecho que lo aleja de la escuela francesa imperante en la época y lo acerca al realismo hispano,más próximo a sus propias raíces, ya que era nieto de españoles[2].

Su obra

Su estilo se ha definido como “realismo luminoso”, donde acepta del Impresionismo algunos de sus elementos esenciales como la luz, los colores claros y los temas sencillos. Su obra se ha vinculado muy estrechamente al estilo del maestro valenciano Joaquín Sorolla, quien había popularizado en España una modalidad del Impresionismo galo: la captación de las figuras humanas al aire libre, a pleno sol, que aclara los colores y acentúa las luces.

Una cierta tendencia hacia el Arte Religioso, lo llevó a crear pasajes de la vida de santos, que hasta hoy es posible apreciar en la Iglesia de San Agustín en Santiago de Chile.

Reconocimientos

El pintor obtuvo inumerables galardones, entre los que destacan: Tercera Medalla en la Exposición Internacional en Buenos Aires (1910), Primera Medalla en Exposición Internacional del Centenario en Santiago (1910) y el Premio Nacional de Arte el 29 de octubre de 1959.

Obtuvo la distinción Hijo Ilustre de Curicó en 1951

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